Por Qué la Energía Fotovoltaica retrocedió en México y cómo afectó al mercado de seccionadores eléctricos (switchgears)
- Grupo Edmar

- 3 nov
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Noviembre 03, 2025 - Por Qué la energía Fotovoltaica retrocedió en México y cómo afectó al mercado de seccionadores eléctricos

Por Qué la Energía Fotovoltaica retrocedió en México y cómo afectó al mercado de seccionadores eléctricos (switchgears).
Durante casi una década, México fue uno de los países con mayor potencial y crecimiento en energía solar de toda América Latina. Desde el norte árido hasta los estados del Bajío, los proyectos fotovoltaicos transformaron el panorama energético del país. Sin embargo, a partir de 2020, este impulso comenzó a desvanecerse. La combinación de cambios regulatorios, incertidumbre política, aumento de costos logísticos y falta de incentivos fiscales provocó una desaceleración que impactó directamente a múltiples sectores industriales.
Uno de los más afectados fue el de componentes eléctricos de media y alta tensión, especialmente los seccionadores eléctricos o switchgears, equipos esenciales para la operación, seguridad y mantenimiento de plantas solares.
Hoy analizamos las causas de este retroceso, sus consecuencias y cómo las empresas mexicanas —como Grupo Edmar— se están adaptando a este nuevo contexto, apostando por la innovación y la diversificación en la industria eléctrica.
Un crecimiento Prometedor que se detuvo.
Entre 2015 y 2020, México vivió un auge sin precedentes en energía fotovoltaica.Las subastas eléctricas de largo plazo, impulsadas por la Reforma Energética, atrajeron inversiones multimillonarias y posicionaron al país como un líder regional en generación solar. Empresas internacionales construyeron plantas de gran escala, como la de Villanueva (Coahuila), una de las más grandes de América Latina, mientras que miles de sistemas fotovoltaicos se instalaron en techos industriales, comerciales y residenciales.
Pero a partir de 2021, el crecimiento comenzó a frenarse.Las nuevas políticas energéticas priorizaron la generación pública sobre la privada, las subastas se cancelaron y el número de permisos para nuevas plantas disminuyó drásticamente.El resultado fue una reducción del 40% en la capacidad instalada anual, de acuerdo con reportes de la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex).
Políticas y Regulaciones que desincentivaron la inversión.
Uno de los factores más determinantes fue el cambio en las reglas del juego. La cancelación de las subastas eléctricas y las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) crearon incertidumbre jurídica entre los inversionistas.Además, los trámites ante la CRE (Comisión Reguladora de Energía) y el CENACE se volvieron más lentos, lo que afectó la planeación y ejecución de proyectos solares.
A esto se suma la prioridad de despacho otorgada a plantas de la CFE, desplazando a las renovables del mercado eléctrico.Sin incentivos fiscales y con barreras regulatorias, muchas empresas decidieron posponer o cancelar sus inversiones, lo que impactó directamente la demanda de equipos eléctricos especializados, entre ellos los switchgears.
Menor desarrollo de plantas solares, menos demanda de switchgears.
Cada planta fotovoltaica, sin importar su tamaño, requiere de switchgears o seccionadores eléctricos para proteger, aislar y distribuir la energía generada.Estos dispositivos garantizan la seguridad del sistema ante sobrecargas o fallas, y permiten realizar mantenimientos sin interrumpir la operación total.
Cuando el número de proyectos solares disminuye, también lo hace la necesidad de adquirir nuevos switchgears.Esto afecta tanto a fabricantes como a distribuidores y contratistas eléctricos.Por ejemplo, si antes un parque solar de 100 MW requería decenas de seccionadores para su infraestructura, ahora ese mismo nivel de demanda se ha reducido a una fracción por la falta de nuevos desarrollos.
El impacto ha sido más visible en regiones como Sonora, Coahuila y Chihuahua, donde se concentraban grandes inversiones solares y, por ende, una alta demanda de equipos de distribución eléctrica.

El impacto de la cadena de suministro eléctrica.
El retroceso fotovoltaico afectó a toda la cadena de valor eléctrica mexicana.Fabricantes de transformadores, distribuidores de materiales eléctricos, instaladores y proveedores de servicios técnicos han tenido que reorientar su enfoque comercial.Empresas como Grupo Edmar, que históricamente abastecen al sector energético con transformadores de potencia, seccionadores y soluciones personalizadas, han respondido ampliando su presencia en otras áreas: industrias de manufactura, minería, automatización y energías híbridas.
La falta de grandes proyectos solares llevó a muchos distribuidores a enfocarse en mantenimiento, modernización de plantas existentes o en el suministro para parques eólicos y proyectos industriales convencionales.Esta diversificación ha sido clave para sostener el crecimiento pese a las condiciones del mercado.
El papel de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La CFE ha asumido nuevamente un papel central en la generación y distribución eléctrica nacional. Si bien su presencia asegura estabilidad en el suministro, también limita la participación privada, especialmente en el campo de las energías renovables. La preferencia por plantas termoeléctricas o hidroeléctricas bajo control estatal ha disminuido la instalación de infraestructura solar privada, reduciendo la rotación de equipos eléctricos de nueva generación.
Además, los proyectos de la CFE suelen contar con sus propios proveedores homologados, lo que deja a las pequeñas y medianas empresas fuera de muchas licitaciones.Esto crea un entorno donde la demanda de switchgears de uso industrial o comercial disminuye, afectando al ecosistema de fabricantes y distribuidores independientes.
Factores Económicos y de Mercado.
Más allá de la regulación, el entorno económico ha complicado aún más el panorama. La inflación global, el aumento del tipo de cambio y los problemas logísticos postpandemia elevaron los costos de materiales eléctricos: cobre, acero, aluminio y aislamientos dieléctricos.Dado que muchos componentes eléctricos son importados, los precios finales de los proyectos solares subieron significativamente.
Esto generó un círculo vicioso: los proyectos se encarecieron, los inversionistas se retiraron y los distribuidores redujeron inventarios de transformadores y switchgears. Al mismo tiempo, el retraso en los tiempos de entrega afectó la rentabilidad y la planeación de proyectos de energía limpia en todo el país.
El contexto internacional y las oportunidades futuras.
Mientras México ha frenado su crecimiento solar, países como Brasil, Chile y Colombia continúan expandiendo sus parques fotovoltaicos. Esto resalta una oportunidad perdida para el país, que posee uno de los niveles de radiación solar más altos del continente. No obstante, con una visión a mediano plazo, el potencial sigue ahí.
Si en los próximos años se generan políticas más claras y se retoman incentivos, el mercado podría revivir con fuerza, impulsando nuevamente la demanda de equipos eléctricos avanzados. En ese escenario, empresas con experiencia y reputación —como Grupo Edmar— estarán listas para proveer soluciones eficientes, seguras y personalizadas para proyectos de energía limpia, tanto públicos como privados.
Un desafío temporal con gran potencia de retorno.
El retroceso de la energía fotovoltaica en México no significa el fin del sector, sino una pausa provocada por el contexto político y económico.El país tiene todas las condiciones naturales para volver a ser líder regional en generación solar.Para lograrlo, será fundamental establecer un entorno regulatorio transparente, accesible y estable que incentive la inversión.
Cuando esto ocurra, el mercado de switchgears, transformadores y sistemas de distribución eléctrica volverá a crecer, impulsando una nueva ola de innovación y eficiencia. En Grupo Edmar, seguimos comprometidos con ofrecer productos que respondan a las necesidades actuales y futuras de la industria eléctrica mexicana, promoviendo el desarrollo sustentable y la energía limpia.



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