Cómo crear un plan anual de mantenimiento eléctrico.
- Grupo Edmar

- 6 ene
- 4 Min. de lectura
Enero 06, 2026 - Cómo crear un plan anual de mantenimiento eléctrico.

Cómo crear un plan anual de mantenimiento eléctrico.
Un plan anual de mantenimiento eléctrico es una de las herramientas más importantes para garantizar la continuidad operativa, la seguridad del personal y la vida útil de los equipos eléctricos. Sin embargo, en muchas empresas este tema sigue viéndose como una obligación secundaria o algo que solo se atiende cuando ocurre una falla, una inspección o una auditoría.
La realidad es que los sistemas eléctricos trabajan todos los días, muchas veces al límite de su capacidad, y cualquier descuido puede terminar en paros no programados, daños costosos o incluso riesgos para las personas. Contar con un plan anual bien estructurado permite pasar de un mantenimiento reactivo a uno preventivo y estratégico, donde cada actividad tiene un propósito claro.
En este artículo te explicamos cómo crear un plan anual de mantenimiento eléctrico desde cero, de forma ordenada, realista y alineada a las necesidades reales de tu instalación, sin complicaciones innecesarias y con un enfoque totalmente práctico.
Identificar y documentar todos los activos eléctricos.
El punto de partida de cualquier plan anual es conocer exactamente con qué sistemas eléctricos se cuenta. Muchas instalaciones operan durante años sin tener un inventario eléctrico actualizado, lo que genera confusión y omisiones importantes al momento de planear el mantenimiento.
Es recomendable elaborar un listado detallado que incluya:
Subestaciones eléctricas.
Transformadores de potencia y distribución.
Switchgear de media y baja tensión.
Tableros generales y de distribución.
Sistemas de puesta a tierra.
Plantas de emergencia, UPS y bancos de baterías.
Sistemas de alumbrado y fuerza.
Equipos especiales o críticos para la operación.
Además del nombre del equipo, es buena práctica documentar datos como capacidad, tensión, año de instalación, ubicación y estado general. Esta información será la base para todas las decisiones posteriores dentro del plan anual.
Evaluar el estado actual de los equipos.
Antes de definir actividades futuras, es importante entender en qué condición se encuentran los equipos hoy. Esta evaluación inicial puede hacerse mediante inspecciones visuales, revisión de registros históricos o incluso diagnósticos más detallados si la instalación lo requiere.
Algunos puntos clave a considerar en esta etapa son:
Antigüedad de los equipos.
Historial de fallas o intervenciones.
Condiciones ambientales (polvo, humedad, temperatura).
Nivel de carga habitual.
Cumplimiento con normativas o recomendaciones del fabricante.
Por ejemplo, un tablero antiguo que nunca ha recibido mantenimiento tendrá prioridades muy diferentes a un equipo nuevo recién instalado. Esta evaluación ayuda a enfocar el plan anual en donde realmente hace falta.
Definir la estrategia de mantenimiento adecuada.
El plan anual no debe limitarse a "hacer mantenimiento", sino a definir qué tipo de mantenimiento se aplicará en cada caso. Aquí es donde se construye la estrategia general.
Las estrategias más comunes son:
Mantenimiento preventivo: Actividades programadas para evitar fallas.
Mantenimiento predictivo: Basado en mediciones, tendencias y condiciones reales.
Mantenimiento correctivo: Atención de fallas existentes.
Un buen plan anual busca reducir al mínimo el mantenimiento correctivo, ya que suele ser más costoso y riesgoso. La combinación correcta de mantenimiento preventivo y predictivo mejora la confiabilidad del sistema y facilita la planeación de paros.
Establecer frecuencias y periodicidades realistas.
No todos los equipos requieren la misma frecuencia de mantenimiento. Definir cada cuánto se debe intervenir cada sistema es clave para que el plan sea efectivo y sostenible.
Las frecuencias más comunes incluyen:
Revisiones mensuales o bimestrales.
Mantenimiento trimestrales.
Actividades semestrales.
Revisiones anuales más profundas.
Factores como la carga, el ambiente y la importancia del equipo influyen directamente en esta decisión. Por ejemplo, un equipo que opera al 90% de su capacidad necesitará revisiones más frecuentes que uno sobredimensionado.
Contruir un calendario anual de mantenimiento.
Con las frecuencias definidas, el siguiente paso es organizar todas las actividades en un calendario anual. Este calendario debe ser claro y fácil de interpretar para operación, mantenimiento y dirección.
Un calendario bien elaborado ayuda a:
Evita saturar ciertos meses.
Coordinar paros programados.
Prever recursos humanos y técnicos.
Reducir improvisaciones.
Además, permite visualizar el mantenimiento como un proceso continuo, no como eventos aislados que solo se atienden cuando surge un problema.
Documentar procedimientos y generar historial.
Cada actividad incluida en el plan debe contar con un procedimiento básico y un formato de registro. Esto asegura que el trabajo se realice de forma consistente, sin depender exclusivamente de la experiencia de una persona.
La documentación es clave para:
Detectar fallas recurrentes.
Comparar condiciones año con año.
Tomar decisiones de reemplazo o modernización.
Respaldar auditorías o inspecciones.
Con el tiempo, este historial se convierte en una herramienta estratégica para mejorar el plan anual y justificar inversiones.
Definir responsables, recursos y presupuesto.
Un plan anual funciona si tiene responsables claros. Es importante definir quién ejecuta las actividades, quién supervisa y quién da seguimiento a los hallazgos.
También se deben considerar los recursos necesarios:
Personal interno capacitado.
Servicios especializados externos.
Equipos de medición y herramientas.
Presupuesto asignado.
En muchos casos, apoyarse en empresas especializadas permite elevar la calidad del mantenimiento y reducir riesgos, especialmente en sistemas críticos.
En Grupo Edmar entendemos que un plan anual de mantenimiento eléctrico no debe ser genérico. Cada cliente tiene necesidades, cargas y riesgos distintos. Por eso, apoyamos a las empresas no solo en la ejecución del mantenimiento, sino también en la planeación estratégica, ayudando a crear planes realistas, eficientes y alineados a los objetivos de negocio.
Un buen plan no solo protege equipos, también protege la operación, la inversión y la tranquilidad de quiernes dependen de la energía eléctrica todos los días.





Comentarios