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El impacto del cambio climático en la infraestructura eléctrica mexicana.


Diciembre 01, 2025 - El impacto del cambio climático en la infraestructura eléctrica mexicana.

Cambio climático Edmar
Cambio climático.

El impacto del cambio climático en la infraestructura eléctrica mexicana.

Hablar de cambio climático ya no es un tema de futuro: lo estamos viviendo todos los días. Las olas de calor duran más, las temperaturas alcanzan niveles que antes parecían impensables y los fenómenos meteorológicos extremos ocurren con mayor frecuencia. México no es la excepción. Desde el norte árido hasta el sur húmedo, el clima está modificando la forma en que utilizamos y dependemos de la energía eléctrica. Este cambio trae consecuencias importantes para la infraestructura eléctrica del país. Transformadores, líneas de transmisión, subestaciones, redes de distribución, sistemas de protección... todos están siendo sometidos a condiciones que no estaban contempladas cuando fueron diseñados. A esto se suma una mayor demanda eléctrica derivada de sistemas de enfriamiento, automatización industrial, conectividad y crecimiento urbano. Por eso hoy más que nunca es necesario entender cómo afecta el cambio climático a la infraestructura eléctrica mexicana, por qué es urgente modernizarla y cómo empresas confiables pueden ser aliados estratégicos para fortalecer este ecosistema que sostiene prácticamente todas las actividades humanas.



Aumento de la demanda energética por olas de calor.


Las olas de calor se están volviendo más intensas y frecuentes, y esto tiene un impacto directo en los consumos eléctricos. Cada vez más hogares, negocio y fábricas dependen del aire acondicionado para mantener condiciones mínimas de confort o seguridad operativa.

Esto provoca:

  • Picos de consumo durante la tarde y noche.

  • Sobrecarga en los circuitos residenciales y comerciales.

  • Saturación en transformadores de distribución.

  • Incremento en disparos de protecciones por temperatura.


En estados como Sonora, Sinaloa, Nuevo León, Coahuila o Veracruz, estos picos pueden superar los niveles de carga normales y llevar la infraestructura al límite.


A nivel técnico, es común interna hasta acercarse a su punto de degradación térmica. Esto reduce su vida útil y aumenta la probabilidad de fallas inesperadas.



Estrés térmico y riesgo operativo en equipos clave.

El incremento de temperatura ambiente afecta directamente a los equipos eléctricos, porque muchos fueron diseñados para operar dentro de rasgos térmicos específicos. Con las olas de calor actuales, esos rangos se están rebasando. Esto genera:

  • Pérdida de eficiencia en transformadores de potencia.

  • Reducción en la capacidad de conducción de líneas de transmisión.

  • Mayor riesgo de deformación en conductores por expansión térmica.Pérdidas de energía más altas debido a resistencia eléctrica incrementada. En subestaciones antiguas, el estrés térmico puede provocar que interruptores, seccionadores y barras pierdan capacidad de disipar calor, aumentando el riesgo de fallas mecánicas o eléctricas.


Por ejemplo, varios estados han reportado apagones en temporadas de calor precisamente por saturación térmica en transformadores y redes urbanas.


Infraestructura envejecida y cada vez más vulnerable.

Muchos componentes de la red eléctrica mexicana tienen décadas operando. Aunque siguen funcionando, no fueron diseñados para un clima tan extremo como el actual. Esto implica que:


  • Los aislamientos se degradan más rápido.

  • La capacidad de carga real disminuye.

  • La probabilidad de fallas aumenta de forma acelerada.

  • Las interrupciones se vuelven más frecuentes y prolongadas.


En artículos previos del blog , se mencionaba la necesidad de modernizar equipos por antigüedad. Hoy esto ya no es una recomendación: es una urgencia.


Especialmente en zonas urbanas, donde las cargas son densas, los transformadores viejos son los primeros en sufrir daños. Sustituciones por transformadores secos, aceite mineral o aceite vegetal pueden ser estrategias clave según el ambiente.


Infraestructura eléctrica mexicana Edmar
Infraestructura eléctrica mexicana.

Fenómenos meteológicos extremos que interrumpen el servicio.

Tormentas, huracanes, lluvias intensas, vientos fuertes, granizo y variaciones rápidas de temperatura están aumentando en intensidad. Esto afecta directamente a la infraestructura eléctrica porque expone todo tipo de equipos a condiciones agresivas:


  • Vientos consumen líneas de transmisión.

  • Inundaciones ponen en riesgo subestaciones a nivel del suelo.

  • Descargas atmosféricas dañan equipos de media y alta tensión.

  • Humedad excesiva reduce la capacidad dieléctrica de aislamientos.


Ejemplo real:En zonas costeras del Golfo y del Pacífico, varios transformadores de distribución se han visto afectados por la corrosión acelerada derivada de humedad combinada con altas temperaturas. Aquí la selección de materiales y recubrimientos es crítica.



Urgencia de diversificar la matriz energética.

El cambio climático también afecta cómo se genera energía. Las sequías reducen la capacidad hidroeléctrica, mientras que el alto consumo exige generación constante. Esto abre la puerta para que tecnologías renovables (solar, eólica, geotérmica) jueguen un papel clave.


Pero integrar renovables a la red implica:


  • Nuevas subestaciones.

  • Más transformadores elevadores y reductores.

  • Líneas de transmisión dedicadas.

  • Celdas de media tensión adaptadas a variabilidad.

  • Sistemas de monitoreo y protección inteligentes.


Aquí es donde el sector privado, incluyendo empresas como Grupo Edmar, se vuelve fundamental para proveer equipo de calidad, asesoría técnica y soluciones a medida.



Planeación eléctrica con adaptación climática.

México necesita diseñar infraestructura eléctrica con enfoque de resiliencia climática. Ya no basta con seguir normas tradicionales: ahora se deben considerar escenarios reales de los próximos 20–30 años. Esto significa:


  • Transformadores con mejores rangos térmicos.

  • Celdas preparadas para humedad o polvo.

  • Subestaciones elevadas para zonas de riesgo.

  • Cableado con aislamiento mejorado para altas temperaturas.

  • Protecciones que respondan a cargas irregulares.


Para la industria y para el sector eléctrico público, esto implica un ajuste importante en la forma de planear. Grupo Edmar puede aportar experiencia en normativas, fabricación y asesoría técnica para seleccionar equipos que realmente soporten estas nuevas condiciones.



Costos económicos y operativos derivados del clima.

Cada día que una industria se detiene por fallas eléctricas representa pérdidas. Lo mismo ocurre en comercios, hospitales, hoteles, maquilas o centros de datos. El cambio climático provoca:


  • Mayor gasto en mantenimiento.

  • Necesidad de reemplazar equipos antes de tiempo.

  • Inversiones más altas en soluciones térmicas.

  • Desconfianza en regiones con apagones frecuentes.


Para mitigar esto, es fundamental invertir en equipos diseñados para operar en condiciones extremas. La confiabilidad del proveedor se vuelve clave. Un transformador o celda que falla no solo cuesta dinero: puede comprometer la operación completa. Este es uno de los puntos donde Grupo Edmar destaca por su calidad, certificaciones y tiempos de entrega.


Data centers Edmar
Data centers.



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